Valentino Rossi se desquitó en GP Catalunya e hizo las paces con Marc Márquez

Deportivas
Mar, 06/07/2016 - 18:54
Antes de subir al podio, junto a Rossi, con quien hubo un cordial (y esperado) apretón de manos de Márquez , y Pedrosa llegó de tercero en España

La suya fue una victoria magnífica. La descarga de adrenalina que recibió Valentino Rossi en el gran premio de Catalunya fue tal, que echó pelillos a la mar: le dio la mano a Marc Márquez y le felicitó por la carrera. Y hasta pareció olvidarse por un momento de que el circuito estaba de luto. Gritó su triunfo como si se hubiera equivocado de plaza y en lugar de en Montmeló estuviera en un concierto del Primavera Sound. Eufórico, se puso en pie sobre su Yamaha, esa que le llevó de camino hacia la meta, el primero, con casi tres segundos de ventaja sobre Márquez, el nuevo líder de MotoGP. Porque lo que salpimentó la carrera perfecta del italiano fue un incidente que terminó con Jorge Lorenzo por los suelos y con cero puntos tras ser arrollado por Andrea Iannone. Es reincidente el de Ducati (que saldrá último en Assen) y por mucho que no hubiera intención, Lorenzo no entiende que los jueces no sean más duros con él. “Puede cometer un error, el problema es que no admite su culpa. Así nunca cambiará”, se lamentaba.

Valentino Rossi, que se creía afectado por las modificaciones en el trazado aprobadas el viernes noche por la Comisión de Seguridad –a la que están convocados todos los pilotos cada viernes de gran premio, pero a la que normalmente sólo asisten una decena; y así fue, nuevamente, esta semana: no estaba él, ni Lorenzo, ni Pedrosa–, aunque se quejó con la boca pequeña de aquellos cambios en las curvas 10 y (la anterior curva) doce, se impuso con cierta facilidad a todos sus rivales. Ni le perjudicó que en aquel último parcial se sustituyeran dos curvas rápidas, miel sobre hojuelas para la M1, por dos exigentes chicane, más lentas, que se deben tomar en primera marcha y no le sientan tan bien a su moto; ni le afectó tanto como a los demás el aumento de temperatura y el desgaste de los neumáticos –para eso hizo unos cambios de última hora en el tren delantero la mañana de este domingo que funcionaron de maravilla, según confesó–, pues, al final, esos dos puntos acabaron siendo la clave de la carrera.

“Era el día para saludarnos”

 

Volvió a repetirlo. “Nunca volverá a ser como antes”. No le importa reconocerlo a Rossi. Todavía le duele, guarda rencor por cómo terminó la temporada pasada y los incidentes que se vivieron, especialmente en el gran premio de Malasia. Pero prefiere ir apaciguando el ambiente. Así que al finalizar la carrera le dio la mano a Márquez: “Necesitamos estar relajado. Esto es nuestra pasión, pero se ha demostrado que también es peligroso”, dijo en la conferencia de prensa. “Es necesario que vuelva la normalidad. Y tras una carrera así es mejor que nos felicitemos”, añadió, en declaraciones a las televisiones nada más finalizar la carrera.

“Era el día para saludarnos. El motociclismo y Salom se lo merecían. Somos seres humanos. Y debemos tenernos un respeto, especialmente después de lo que hemos vivido este fin de semana, porque no sabemos qué va a pasar mañana”, indicó el piloto español, segundo clasificado de la carrera y con quien el italiano mantuvo un fantástico duelo ayer y con quien tuvo agrias discusiones a raíz de la patada en la carrera de Malasia.

Además de Iannone, claro, que últimamente es más temido que El Cobrador del Frac.

Salió Lorenzo como una exhalación. Poca novedad. Intentaron seguirle Márquez y Pedrosa. Y Rossi, que estaba en la quinta posición de la parrilla, hizo unos primeros giros geniales. Se espabiló en la primera vuelta para recuperar lo perdido en la primera curva, adelantó a Viñales en el segundo giro, a Pedrosa en el tercero, a Márquez en el quinto y a Lorenzo en el sexto. Entonces, tras seis giros, el mallorquín pareció quedarse ya sin neumáticos –el delantero, especialmente, se degradó con rapidez, le obligó a bajar el ritmo y a un pilotaje ortopédico: apenas podía girar y perdió paso por curva–, tal era el compromiso que se exigía este domingo a las máquinas con las gomas y el asfalto. Además, la temperatura había subido considerablemente y eso perjudicó a la mayoría.

Al que más a Lorenzo, que llegó a caer hasta la quinta posición y rodaba casi segundo y medio más lento que su compañero de equipo. Hasta que Iannone no fue capaz de terminar la contrarecta de Montmeló y llegó tarde a la frenada de La Caixa, una de esas curvas (la 10) que los pilotos pidieron cambiar el viernes, porque consideraban peligrosa: allí se encontró al líder del Mundial ya inclinado, tratando de hacer la curva. Pero se quedó a medias. Salió volando. Y se dejó la carrera por terminar. Cero puntos. Iannone trató de pedirle explicaciones, desesperado. Y el mallorquín no entendía nada.

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